domingo, 21 de febrero de 2010

Aquí sí está cabrón.

Esta es una entrevista realizada a un miembro de la Policía Federal y su punto de vista en su trabajo.


Porfirio, de 29 años de edad, es uno de los mil 600 elementos de la Policía Federal enviados a Ciudad Juárez desde hace cuatro meses. Y así define a esta ciudad asolada por la violencia, y el pavor que implica vivir en ella:

“Aquí sí está cabrón. Están bien locos. Bien salvajes. Aquí sí da miedo. Esta es la ciudad más violenta del mundo, me cae. Hay más muertos que en Irak. Una noche nos tocaron 23 ejecutados. Eran como dos cada hora, puros levantados y aventados… Aquí toda la gente tiene temor: se ve, se siente y te lo dicen.

“Hasta uno: cuando andamos francos (en día libre), a mis compañeros les ando texteando (enviando mensajes desde su teléfono móvil) cada media hora, pa’ que sepan dónde ando… Mira, aquí en el 2002 había 155 bandas, ¿sabes cuántas hay ahora? Más de 900, para que te des una idea. ¡Imagínate: se pelean hasta por una puta calle! Está cabrón… No, aquí yo sí rezo: “Chuchito, estoy en tus manos y hágase tu voluntad. Tú sabes si hoy regreso vivo…”

Porfirio es un ex militar que tomó en el Ejército numerosos cursos de adiestramiento, como el impartido por los Gafes (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales). Es miembro de un agrupamiento de 400 policías considerado de élite. Su mejor jefe, dice, ha sido un oficial boina verde, “un cabrón que no se andaba con chingaderas” y que, cuando iban a un operativo peligroso, reunía a la tropa y le decía:

“Yo no pongo dedo (obligar a alguien a participar). No quiero culeros. El que va se la va a rifar conmigo porque quiere… —los azuzaba, y todos iban, dice el policía federal.
Porfirio afirma que él y los suyos son los mejores en la guerra contra el narco (“somos los que más enfrentamientos tenemos, los que menos muertos tenemos y los que más resultados hemos dado”). Por ello han sido enviados a diferentes “frentes de batalla”: Michoacán, Durango, Guerrero, Tamaulipas y Chihuahua.

“Donde está caliente, ahí nos mandan”. Orgulloso, presume que participó en la detención de narcos como Jaime González Durán, El Hummer, capturado en Reynosa, Tamaulipas, en noviembre de 2008.

El Hummer es desertor del Ejército y junto con otros dos ex militares, Arturo Guzmán Decena, El Z1, y Heriberto Lazcano, El Lazca, fundó Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo.


Adrenalina al disparar.

El agente de élite habla, cuenta lo que siente cuando los narcos los emboscan y cae uno de los suyos: “Al que no le da miedo en estas acciones está fuera de sus cinco sentidos… Da coraje, impotencia, rencor. Y odio, porque son cobardes, no le entran de frente, y tú quisieras que dieran la cara y reventarles su madre…

También narra sus emociones al capturar, e incluso matar, a un criminal: “Vas a creer que estoy loco, pero da gusto. La adrenalina hace que no sientas nada a la hora de los balazos. Es como si no fueras tú, pero después da gusto, orgullo, desquite verlo ahí, muerto al cabrón. Y también sientes chido cuando agarras a uno vivo y le das unos chingadazos. Son asesinos seriales, no te olvides. ¿A cuántos habrán quebrado? Por ejemplo, El Hummer, ¿a cuántos mató o mandó a matar?

Porfirio, quien decidió entrar al Ejército para emular a su padre, está orgulloso de pertenecer a la Policía Federal: “Te motiva estar en una corporación chingona, que ya se ha ganado su prestigio. Nosotros sí sentimos el orgullo de la patria”, dice, y, ufano, muestra un video de 3:41 minutos con el himno de la corporación.

Luego pone otro video, de 6:51 minutos, tomado con un teléfono móvil desde la parte trasera de una camioneta policial durante un operativo (“vas a 170 kilómetros por hora y piensas: ‘Voy a llegar al lugar, pero no sé cómo voy a salir’”). Ahí se ve cómo persiguen a unos maleantes, los someten, les quitan sus armas, los golpean hasta que sangran los rostros y los interrogan.

Percibe asombro y se justifica: “¿Por qué si ellos no tienen piedad, nosotros sí vamos a tenerla?

—¿Y cuando está en combate, qué siente?

—Primero es la pura adrenalina y el miedo. Luego, vas a creer otra vez que estoy loco, pero te emocionas y disparas y disparas. Es como si no fueras tú. No mides el riesgo. Luego como que regresas a tus cinco sentidos, y dices: ‘No mames, cómo le brinqué tan cabrón, me pudieron matar’. Pero lo que yo siento es que quiero que se los cargue su pinche madre, porque esto es una guerra. Sí, es una guerra…

—¿Y la muerte?

—Mira, aquí estás jugando con la muerte a diario y lo que te rescata es entregarte a tu chamba, entender que alguien tiene que hacer el trabajo sucio, y ése eres tú…

—¿Van ganando la guerra o la van perdiendo? —se le pregunta y responde enfático.

—Yo creo que sí la vamos ganando… ¿Y sabes por qué? Porque la empezamos, y eso ya va de gane… El Presidente, no sé si sea bueno o malo, pero ha sabido enfrentar la delincuencia… Lo único que falta es que la inteligencia chambee más…

—¿Cómo se mide eso?

—Si hay tantos muertos, secuestros y levantones es porque les estamos pegando. Es una venganza de ellos…

Un policía federal en Ciudad Juárez, donde juega con la muerte a diario, y sus emociones al estar en guerra contra el narco.

Juan Pablo Becerra-Acosta [Milenio]

Al pie desde su niño.



El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.

Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.

Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.

Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuero duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.

Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.

Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.


-Pablo Neruda.

jueves, 18 de febrero de 2010

La doctrina del shock.

Con al gira de documentales que presenta Ambulante viene "La doctrina del shock", para todos aquellos que no han podido verlo aquí se los dejo.


"La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre».


Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.

Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.

En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock."




La doctrina del shock consiste en crear panico entre una persona o poblacion para poder manipularla y someterla de forma voluntaria a algun tipo de imposesion. Eso es lo que normalmente hacen los gobiernos para someter a su gente a reformas impopulares que son en beneficio de un pequeño grupo y en perjucio de una poblacion entera.

Me volé la sinopsis de aquí.

"Information is shock resistence, Arm yourself".


viernes, 12 de febrero de 2010

La gente que me gusta.


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

-Mario Benedetti.

lunes, 8 de febrero de 2010

Es que somos muy pobres.


Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejaván, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.

Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río. El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada.

Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar enseguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como si hubiera creído que se estaba derrumbando el techo de mi casa. Pero después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del río y porque ese sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.

Cuando me levanté, la mañana estaba llena de nublazones y parecía que había seguido lloviendo sin parar. Se notaba en que el ruido del río era más fuerte y se oía más cerca. Se olía, como se huele una quemazón, el olor a podrido del agua revuelta.

A la hora en que me fui a asomar, el río ya había perdido sus orillas.

Iba subiendo poco a poco por la calle real, y estaba metiéndose a toda prisa en la casa de esa mujer que le dicen la Tambora. El chapaleo del agua se oía al entrar por el corral y al salir en grandes chorros por la puerta. La Tambora iba y venía caminando por lo que era ya un pedazo de río, echando a la calle sus gallinas para que se fueran a esconder a algún lugar donde no les llegara la corriente.

Y por el otro lado, por donde está el recodo, el río se debía de haber llevado, quién sabe desde cuándo, el tamarindo que estaba en el solar de mi tía Jacinta, porque ahora ya no se ve ningún tamarindo.

Era el único que había en el pueblo, y por eso nomás la gente se da cuenta de que la creciente esta que vemos es la más grande de todas las que ha bajado el río en muchos años.

Mi hermana y yo volvimos a ir por la tarde a mirar aquel amontonadero de agua que cada vez se hace más espesa y oscura y que pasa ya muy por encima de donde debe estar el puente. Allí nos estuvimos horas y horas sin cansarnos viendo la cosa aquella. Después nos subimos por la barranca, porque queríamos oír bien lo que decía la gente, pues abajo, junto al río, hay un gran ruidazal y sólo se ven las bocas de muchos que se abren y se cierran y como que quieren decir algo; pero no se oye nada. Por eso nos subimos por la barranca, donde también hay gente mirando el río y contando los perjuicios que ha hecho.

Allí fue donde supimos que el río se había llevado a la Serpentina la vaca esa que era de mi hermana Tacha porque mi papá se la regaló para el día de su cumpleaños y que tenía una oreja blanca y otra colorada y muy bonitos ojos.

No acabo de saber por qué se le ocurriría a La Serpentina pasar el río este, cuando sabía que no era el mismo río que ella conocía de a diario. La Serpentina nunca fue tan atarantada. Lo más seguro es que ha de haber venido dormida para dejarse matar así nomás por nomás.

A mí muchas veces me tocó despertarla cuando le abría la puerta del corral porque si no, de su cuenta, allí se hubiera estado el día entero con los ojos cerrados, bien quieta y suspirando, como se oye suspirar a las vacas cuando duermen.

Y aquí ha de haber sucedido eso de que se durmió. Tal vez se le ocurrió despertar al sentir que el agua pesada le golpeaba las costillas.

Tal vez entonces se asustó y trató de regresar; pero al volverse se encontró entreverada y acalambrada entre aquella agua negra y dura como tierra corrediza. Tal vez bramó pidiendo que le ayudaran.

Bramó como sólo Dios sabe cómo.

Yo le pregunté a un señor que vio cuando la arrastraba el río si no había visto también al becerrito que andaba con ella. Pero el hombre dijo que no sabía si lo había visto. Sólo dijo que la vaca manchada pasó patas arriba muy cerquita de donde él, estaba y que allí dio una voltereta y luego no volvió a ver ni los cuernos ni las patas ni ninguna señal de vaca. Por el río rodaban muchos troncos de árboles con todo y raíces y él estaba muy ocupado en sacar leña, de modo que no podía fijarse si eran animales o troncos los que arrastraba.

Nomás por eso, no sabemos si el becerro está vivo, o si se fue detrás de su madre río abajo.

Si así fue, que Dios los ampare a los dos.

La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana, ahora que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas, las más grandes.

Según mi papá, ellas se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa y ellas eran muy retobadas. Desde chiquillas ya eran rezongonas. Y tan luego que crecieron les dio por andar con hombres de lo peor, que les enseñaron cosas malas. Ellas aprendieron pronto y entendían muy bien los chiflidos, cuando las llamaban a altas horas de la noche. Después salían hasta de día. Iban cada rato por agua al río y a veces, cuando uno menos se lo esperaba, allí estaban en el corral, revolcándose en el suelo, todas encueradas y cada una con un hombre trepado encima.

Entonces mi papá las corrió a las dos. Primero les aguantó todo lo que pudo; pero más tarde ya no pudo aguantarlas más y les dio carrera para la calle. Ellas se fueron para Ayutla o no sé para dónde; pero andan de pirujas.

Por eso le entra la mortificación a mi papá, ahora por la Tacha, que no quiere vaya a resultar como sus otras dos hermanas, al sentir que se quedó muy pobre viendo la falta de su vaca, viendo que ya no va a tener con qué entretenerse mientras le da por crecer y pueda casarse con un hombre bueno, que la pueda querer para siempre. Y eso ahora va a estar difícil. Con la vaca era distinto, pues no hubiera faltado quien se hiciera el ánimo de casarse con ella, sólo por llevarse también aquella vaca tan bonita.

La única esperanza que nos queda es que el becerro esté todavía vivo. Ojalá no se le haya ocurrido pasar el río detrás de su madre.

Porque si así fue, mi hermana Tacha está tantito así de retirado de hacerse piruja. Y mamá no quiere.

Mi mamá no sabe por qué Dios la ha castigado tanto al darle unas hijas de ese modo, cuando en su familia, desde su abuela para acá, nunca ha habido gente mala. Todos fueron criados en el temor de Dios y eran muy obedientes y no le cometían irreverencias a nadie.

Todos fueron por el estilo. Quién sabe de dónde les vendría a ese par de hijas suyas aquel mal ejemplo. Ella no se acuerda. Le da vueltas a todos sus recuerdos y no ve claro dónde estuvo su mal o el pecado de nacerle una hija tras otra con la misma mala costumbre. No se acuerda. Y cada vez que piensa en ellas, llora y dice: "Que Dios las ampare a las dos."

Pero mi papá alega que aquello ya no tiene remedio. La peligrosa es la que queda aquí, la Tacha, que va como palo de ocote crece y crece y que ya tiene unos comienzos de senos que prometen ser como los de sus hermanas: puntiagudos y altos y medio alborotados para llamar la atención.

-Sí -dice-, le llenará los ojos a cualquiera dondequiera que la vean. Y acabará mal; como que estoy viendo que acabará mal.

Ésa es la mortificación de mi papá.

Y Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río. Está aquí a mi lado, con su vestido color de rosa, mirando el río desde la barranca y sin dejar de llorar. Por su cara corren chorretes de agua sucia como si el río se hubiera metido dentro de ella.

Yo la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende.

Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo. El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.
-Juan Rulfo.

lunes, 1 de febrero de 2010

La llamada.


La noche había sido muy larga y muy oscura.
Quería oír tu voz.
Que tus dulces palabras
me trajeran un poco de calma.
Que el cariño que sentías por mí viajara por teléfono
hacia mi corazón maltrecho y derrotado.
Quería oír tu voz y oí la de tu amante.


Luis Alberto de Cuenca.

Imagen: Susana y la muerte. Josephine Sacabo

.

Me dijo Chucho -"¿Ya viste 500 days of summer?." Y yo... -No.
Y que la veo. Me había dicho que el soundtrack de la película estaba bueno, y pues total que se me acabó instalando en la cabeza el quelqu'un m'a dit de Carla Bruni. Aquí les dejo el video y el disco de la ahora esposa del presidente de Francia.

Pourtant quelqu'un m'a dit... que tu m'aimais encore.



Download Carla Bruni.Quelqu'un m'a dit.

jueves, 28 de enero de 2010

El amenazado.



Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.

Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo.



- Jorge Luis Borges.

Furland - Historia de la Luz.



1.- Colores Colores Colores.
2.- La luna más lejana.
3.- Quiero ser un color.
4.- Historia de la luz.
5.- El explorador.
6.- Las lunas, las estrellas...
7.- ...y demás criaturas del pantano.
8.- Big Trip.
9.- Una brevísima eterninad.
10.- Astrorey (Rey Astronauta).

Download Furland - Historia de la Luz.


Esperamos que usted sea el lector que este blog estaba buscando.

Salad Fingers - Cage.



Bueno, pues, Salad Fingers es una animación flash de este monito creada por David Firth hace ya algunos años, al señor Salad Fingers le gusta tocar cosas, en especial cosas que no ha tocado antes. A algunos les gustará, a otros no lo suficiente, y a otros de plano no.

Existirán situaciones en la vida de cada persona que, hasta cierto punto, se verán reflejadas en este capítulo. Yo me limito a escribir un : |


Dedicado a Alí.
(¿Has visto la animación de un monito tétrico al que le gustan las cucharas?)

martes, 26 de enero de 2010

La Banderville - El Seminuevo de Manzana.



Tracklist:
1.-(85 Mandolinas)
2.-El secreto
3.-Mandarina
4.-(pasto sintético)
5.-Siempre sí
6.-A la distancia
7.-Superpasto
8.-Moira
9.-Lucas
10.-Buti

Aquí mero.


Esperamos que usted sea el lector que este blog estaba buscando.

Polofito Tres-Ojos.



Se llamaba Polofito Tres-Ojos. Nació un día de lluvia verde, y mientras a causa de ella algunos niños resultaban cíclopes, otros, como él, tenían ojos extra.
Caminando por la calle se topó con una pared que decía: "Tu único deber en la vida es ser feliz". Lo intentó con esmero día con día, hasta que uno de esos días Polofito murió.
Antes de morir, Polofito vio palabras escritas en la pared, pensó en la historia de la felicidad y el gato que persigue su cola. Recordó que siempre que pasaba algo bueno en su vida llegaba algo no tan bueno con lo cuál lidiar. En la pared decía: Al fin de cuentas todos somos un poco culpables.
Polofito murió, por fin feliz.

-Usdii.
Download Nacho Vegas. El Género Bobo.
Esperamos que usted sea el lector que este blog estaba buscando.

lunes, 25 de enero de 2010

Táctica y estrategia.



Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

-Mario Benedetti.

viernes, 22 de enero de 2010

Espantapájaros 18.



Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.

Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.

Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

-Oliverio Girondo.




Imagenes: Tous les matins du monde.

Audio: El lado oscuro del corazón.


jueves, 21 de enero de 2010

Nocturno en que nada se oye.




En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

-Xavier Villaurrutia

sábado, 16 de enero de 2010

Vincent.



Vincent Malloy is seven years old
He’s always polite and does what he’s told
For a boy his age, he’s considerate and nice
But he wants to be just like Vincent Price


He doesn’t mind living with his sister, dog and cats
Though he’d rather share a home with spiders and bats
There he could reflect on the horrors he’s invented
And wander dark hallways, alone and tormented


Vincent is nice when his aunt comes to see him
But imagines dipping her in wax for his wax museum


He likes to experiment on his dog Abercrombie
In the hopes of creating a horrible zombie
So he and his horrible zombie dog
Could go searching for victims in the London fog


His thoughts, though, aren’t only of ghoulish crimes
He likes to paint and read to pass some of the times
While other kids read books like Go, Jane, Go!
Vincent’s favourite author is Edgar Allen Poe


One night, while reading a gruesome tale
He read a passage that made him turn pale


Such horrible news he could not survive
For his beautiful wife had been buried alive!
He dug out her grave to make sure she was dead
Unaware that her grave was his mother’s flower bed


His mother sent Vincent off to his room
He knew he’d been banished to the tower of doom
Where he was sentenced to spend the rest of his life
Alone with the portrait of his beautiful wife


While alone and insane encased in his tomb
Vincent’s mother burst suddenly into the room
She said: “If you want to, you can go out and play
It’s sunny outside, and a beautiful day”


Vincent tried to talk, but he just couldn’t speak
The years of isolation had made him quite weak
So he took out some paper and scrawled with a pen:
“I am possessed by this house, and can never leave it again”
His mother said: “You’re not possessed, and you’re not almost dead
These games that you play are all in your head
You’re not Vincent Price, you’re Vincent Malloy
You’re not tormented or insane, you’re just a young boy
You’re seven years old and you are my son
I want you to get outside and have some real fun.”


Her anger now spent, she walked out through the hall
And while Vincent backed slowly against the wall
The room started to swell, to shiver and creak
His horrid insanity had reached its peak


He saw Abercrombie, his zombie slave
And heard his wife call from beyond the grave
She spoke from her coffin and made ghoulish demands
While, through cracking walls, reached skeleton hands


Every horror in his life that had crept through his dreams
Swept his mad laughter to terrified screams!
To escape the madness, he reached for the door
But fell limp and lifeless down on the floor


His voice was soft and very slow
As he quoted The Raven from Edgar Allen Poe:


“and my soul from out that shadow
that lies floating on the floor
shall be lifted?
Nevermore…”

martes, 12 de enero de 2010

¿Qué les queda a los jóvenes?



¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

-Mario Benedetti.

lunes, 11 de enero de 2010

Como que...








Pasan muchas cosas mientras dormimos, cosas que podemos o no notar, dependiendo del ánimo que profesen nuestros sentidos. Pasan muchas cosas mientras dormimos, algunas nos llegan a gustar, algunas no mucho.

Anoche pasaron muchas cosas, no recuerdo si ocurrieron mientras dormía.

Fue en un lugar lejano, tan lejano que no se podía llegar a pie. Muchos lo intentaron y murieron antes de estar siquiera a un cuarto del camino por recorrer, y no porque los senderos fueran peligrosos, al contrario, era tan agradable y cómodo caminar por ahí que ni siquiera sentían las ámpulas de sus pies, ni el cansancio, ni el hambre; lo único que podían sentir era felicidad. Morían, no viejos, no cansados, morían hastiados de tanta felicidad. Y por lo mismo ese viaje era por avión, se llegaba en en 45 minutos, cosa imposible por otros medios de transporte.

En ese lugar había, como en todos lados, guerra. La guerra había sido tan devastadora que se habían quedado casi sin gente que habitara ese lugar, además, la población sobreviviente estaba conformada sólo por hombres. Por lo tanto, se lanzó una convocatoria; se invitaba a las mujeres del mundo que quisieran gozar de grandes privilegios y comodidades a que se casaran con los habitantes de aquel lugar. El bonito flyer que se exhibía en todas las bardas contenía sólo mentiras y eso era algo que nadie podía saber.

Muchas mujeres se subieron al avión con destino a ese lugar el 23 de agosto del año que cursaba. Eran las 4:35 de la mañana cuando todas las valientes e interesadas mujeres emprendieron el viaje. Incluida yo.
Llegamos todas muy ¿animadas? a esa estación, cargamos nuestro equipaje y atravesamos el lugar pasando por una de esas puertitas de colores que daban vueltas. Al salir de la estación del tren (los aviones aterrizaban ahí) se escucharon como 13 llantos al unísono. Qué puedo decir, las comprendía. Era un lugar gris y feo, con pedazos de personas tirados por doquier, perros flacos y escombros. Si no fuera por los perros se pensaría que nada vivo sería capaz de existir ahí, no se veía nada verde al rededor, pensando en vegetación; lo único verde eran los uniformes de los 46 individuos que fueron a recibirnos.
Fuimos obligadas por esos sujetos (porque a esta altura ya no había alguna convencida de querer estar ahí) a entrar a una especie de cárcel, ahí estaban encerrados todos los hombres, con lágrimas en los ojos y pidiendo que los liberaran. Al notar que llegamos todos guardaron silencio, no se escuchó nada, absolutamente nada, si acaso el sonido de una lágrima inoportuna que se hizo pedacitos al caer de cara al piso polvoso. Me quedé sorprendida por esos ojos de súplica que tenían todos ellos.

Salimos a un patio grande y el general nos dijo que debido a que la propaganda fue engañosa y que por respeto a todas las mujeres y niños que alguna vez habitaron ese lugar ellos no podían obligarnos a permanecer ahí, pero que la ciudad nunca había estado tan necesitada de gente de buen corazón, por lo tanto sólo quien quisiera ayudar a su prójimo se quedaría. Se nos señaló la salida, y obviamente salí corriendo, junto con todas las demás. No, no me remuerde la consciencia ya que nunca dijeron para qué necesitaban nuestra ayuda.

Había unos 16 autobuses enormes esperándonos afuera. Parece ser que el general realmente esperaba que alguien se quedara y por eso nos dejó partir pero al ver que las cosas no sucedieron así olvidó el respeto a sus mujeres y niños y puso señores grandotes en las salidas que sólo permitió la salida de unas cuantas, obviamente me logré escapar. Entraban hombres con su cara de furia, eran también de otras partes del mundo, ellos no habían sido engañados e iban a luchar (aunque tampoco sabían contra qué), y otros tantos intentaban salir, algunos lo conseguían, otros tantos no, ojalá ninguno lo hubiera logrado.
Íbamos todas contentotas en el autobús, el camino era... raro. Y quizás no llegaríamos a nuestras casas ni en 45 años pero íbamos contentas, de la que nos habíamos salvado. A medio camino (sólo es un decir) ya no eran autobuses los que nos transportaban, eran micros, y ya no avanzábamos. Había dos micros volcados delante de nosotros, cuando llegaron los que venían atrás de nosotros nos decidimos a bajar en montón a ver qué pasaba. Salieron hombres rabiosos, o eso parecían. Eran como zombies come cerebros, y querían comerse los nuestros. Si te lograban morder o arañar como que te enfermabas y después de andar medio enfermo te hacías zombie.

Resulta que los hombres que estaban en la como cárcel eran de esos, sólo que unos estaban recién mordidos y otros estaban íntegros aún. Por eso lloraban, porque sabían que se convertirían en uno de esos o se quedarían descerebrados, una de dos.
También resulta que decidimos volver, bueno "decidimos", a matar zombies.

Después me comí una como paleta payaso, y como que me perforó el estómago, y sí... me dolió.