miércoles, 28 de abril de 2010

El déspota José.


Hoy iba a poner aquí la historia de José, que sin duda colocaré también, pero mi atención ha sido desviada de la historia de José a viejos recuerdos. Momentos que, de no haber sido por lo que escuché hoy, no habría recordado.

Hoy me dijeron déspota. Y no fue malo, de hecho, entendí que no era eso lo que querían decirme [hasta entendí qué era lo que querían decirme], lo bonito del caso es que recordé la primera vez que me dijeron déspota. Era una persona llamada Yahaira, y me lo dijo como opinión sobre mí ante el salón de primer año de secundaria. La verdad es que no recuerdo el contexto. Imagino las partes de mi cara acopladas en un gesto de "¿eh?", después le pregunté al maestro Juan que si yo era eso, dijo que no, que seguramente ella ni si quiera sabía lo que significaba esa palabra.

Como ya van dos veces que me dicen que soy algo que no soy, o mejor dicho, que quieren definir alguna característica mia con la palabra incorrecta pensando que es la correcta, ahí les va la definición de déspota:
  1. Soberano que gobierna sin respetar ley alguna:
    -el pueblo se rebelará contra el déspota.
  2. Persona que abusa de su poder o autoridad:
    -el jefe es un verdadero déspota.
Ojalá algún día me digan déspota, cuando haya conquistado el mundo.

Finuno.

Ahora, regresando a José.

Escuché una vocecita. Era José.
Ha de tener como nueve años. Los pasillos saben que no tiene la madre más cariñosa del mundo, pero quién la tiene, todas resultan no ser así en algún momento. Pero, es curioso ver que cuando uno tiene las cosas menos fáciles las libra y se supera, con cada vez que se presenta un nuevo obstáculo, a sí mismo.

Iba José en pleno soliloquio subiendo las escaleras que pasan justo al lado de mi ventana y puerta. Y decía: -Bueno, ahora tendré una hermanita. Nacerá, crecerá, y se le irá pasando la vida así como ha ido pasando la mía hasta ahora. -Suspira, sigue ascendiendo hasta llegar a su casa.

Nunca llega a casa sin ver al Cristo y decir "Gracias Papá Dios por permitirnos llegar a casa". Hay días en los que llega llorando, y el consuelo a su llanto es un "¡Cállate! ¿O quieres que te de una patada en la cara?", así, la verdad, yo también me callaría. Otros días, como hoy, saltan las escaleras los garrafones asesinos de plantas mutantes asesinas del mal tirando las cosas contenedoras de plantas, yo creo que fue por eso, y no porque José lo haya tirado.
Sale la abuelita.
Mal día para tirar un garrafón, José.

[Historia completamente ficticia, al igual que los nombres y lugares.
Cualquier parecido con la realidad no es más que una curiosa coincidencia]

-Usdii.



domingo, 25 de abril de 2010

My name is Diego.

He estado pensado, no muy seriamente, en la forma en la que debería escribir mi pequeña historia, y la verdad es que no se me ha venido una idea muy buena, bueno... ninguna idea para ser sinceros, entonces pues nada mas les cuento.

Tengo dos videos de calidad mala. Uno Gang-Bang [¿Y si viviera una vez mas... me volvería a equivocar otra vez? -Sí, no te quepa duda, hasta la locura, y hasta el dolor] y el otro de La gran broma final, canción con la cuál inició [Como un mar me presenté ante ti, en parte agua y en parte sal; lo que no se puede desunir es lo que nos habrá de de separar]. Justo ahora los estaba viendo, y ha muerto mi celular. Cabe mencionar que estaba a una persona de la cosa limitante, pero muy a gusto, y justo al centro. Sólo tengo dos porque decidí que no quería poner atención en estar grabando, me concentré en verlo, escucharlo y analizarlo.

Me encantó.

Sencillamente.

Pero hubo un problema. Habrá gente lectora de libros; revistas, pancartas, carteles, trípticos y lo que sea, que podrá entenderme. Cuando uno está inmerso en la lectura y llega alguien/algo a interrumpir, y se ve forzado a posponer su lectura para tiempos mejores, uno se queda a medias y se pregunta qué pasará después. O como cuando uno está con cara de pobreprecious viendo Precious y aparece el 72 minutos de Megavideo y se quedan con cara de D: ---> ) : ----> | : pues lo mismo me pasó a mi ayer, pues tras tocar unas siete canciones se fue, y lo único que pude decir fue "no te... vayas" [En tono de "noooo, no mis botones de... gomita"].

Yo no gritaba las canciones como las chavas del video de Gang-Bang, pero las comprendo. Nunca vi a Dani, ni a Cit, que sí andaban por ahí. Y aquí pueden leer una reseñita. Por cierto que suena increíble en vivo. Y aunque mi mamá diga que es bien seco, yo lo vi más feliz que en otros videos de youtube [risas].

Pero eso no es todo, no.
Horas antes obtuve esto:
Un Tipo [gracias Tipo] nos hizo favor de pasar mi gorra a la autografiada... Aunque en uno le pusieron 'Para: Diego' [risasdos]. Y el de Nacho por esfuerzos de Chuchi y mi cara de súplica.



Fin.

Yo te quiero, y no, no he hecho,  
y sé que no haré jamás nada más real y nada más sincero.

viernes, 23 de abril de 2010

Nota personal para mi persona. [Mi persona feliz]


Yo estoy segura de que a la mayoría de los lectores que pueda llegar a tener este blog le importa poco o nada [a la mayoría nada] lo que, a continuación, les voy a compartir.

¡Voy a ver a Nacho Vegas! [Al rato, en unas horas]
Felizmente.

Y... ya :D

lunes, 12 de abril de 2010

Mi ojo derecho.


A veces dudo de la anormalidad de mi ojo anormal.

Tengo el ojo derecho, no sé si más pequeño que el izquierdo, ó el párpado más caído. Según yo, el izquierdo es el normal. El detalle es que la normalidad se utiliza en términos de mayoría, cosa, que teniendo sólo un ojo izquierdo y uno derecho, no se puede aplicar. Probablemente lo comparo con los ojos de la mayoría, aunque es algo poco demostrable también.

Tal vez el anormal es el más abierto. Qué feo es creer algo sin tener un previo pleno conocimiento de la situación. Pobre señor Ojo Derecho.

Cuántas veces hemos tachado de diferentes y/o anormales a ciertos individuos cuando, quizás, los que no encajamos somos nosotros.

Pobre señor Ojo Derecho.

-Usdii

jueves, 8 de abril de 2010

Te espero.

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.

Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.

Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.

Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.

Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.

Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.

Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?
-Mario Benedetti.

[¿Para quién más podría ser ésto?]
A quien corresponda:
Cuando el sol de las 6:30 se empieza a ir... Dice Benedetti: Te espero. Y es cuando aún más creo que ésto ha llegado a su fin. -Usdii.

domingo, 28 de marzo de 2010

Curiosidades: uno.


Cuando uno separa los labios en señal de emisión de voz, pocas son las veces en que se presta atención a lo que se va a decir, ya que, se habla con la razón que es propia, la que nos adjudicamos, la que adquirimos mientras caminamos, la que, aún así, no nos pertenece.
Uno habla.
Puede que dos también.
Pero cuando en una plática, después de muchos años, de pronto te dicen: Como tú dijiste una vez "Las personas nunca cambian, conforme pasa el tiempo sólo nos vamos haciendo más nosotros mismos". Noto que ya no sólo es mi razón, sino la tuya también.
Y la de tres puede que también.
Por eso mismo creo que debería pulir mis palabras antes de dejarlas salir a vivir. Porque, en una de esas, igual y tengo razón, tu razón, en ellas.

Usdii.

Poema frustrado - Mario Benedetti.


Poema frustrado


Mi amigo
que es un poeta
convocó a los poetas.

Hay que escribir un poema
sobre la bomba atómica
es un horror,
nos dijo,
un horror horroroso,
es el fin es la nada,
es la muerte.

Nos dijo,
no es que te mueras sólo
en tu cama,
rodeado
del llanto y la familia,
del techo y las paredes.

No es que llegue una bala
perdida o encontrada
a cortarte el aliento,
a meterse en tu sueño.

No es que el cáncer te marque
te perfore,
te borre.

No es tu muerte,
la tuya,
la nada que ganaste,
es el aire viciado,
es la ruina de todo
lo que existe,
de todo.

Nadie llorará a nadie,
nadie tendrá sus lágrimas.

Y eso es lo más horrible,
la muerte sin testigos,
sin últimas palabras
y sin sobrevivientes.
La muerte toda muerte,
toda muerte.

¿Me entienden?

Hay que escribir un poema
sobre la bomba atómica.

Quedamos en silencio
con las bocas abiertas,
tragamos el terror
como saliva helada,
luego nos fuimos todos
a cumplir la consigna.

Juro que lo he intentado
que lo estoy intentando,
pero pienso en la bomba
y el lápiz se me cae
de la mano.

No puedo.

A mi amigo el poeta,
le dire que no puedo.

jueves, 25 de marzo de 2010

Ecos de guerra civil.

Las declaraciones del ex zar antidrogas del gobierno de Estados Unidos, Barry McCaffrey, vinieron a recordarnos algo que ya sabíamos: vivir en Ciudad Juárez es más peligroso que vivir en Kabul o en Bagdad (EL UNIVERSAL 23 de marzo de 2010).

Los saldos de la “guerra” contra el narco son cada vez más impresionantes. Hemos pasado de tener mil 80 personas ejecutadas en el año 2001, hasta la increíble cifra de 7 mil 724 ejecuciones en el año 2009. Durante los primeros dos meses y medio de 2010 ya se han superado las 2 mil 800 ejecuciones (más de 250 se produjeron la semana pasada, la más sangrienta desde 2006).

La enorme indignación pública que ha causado la muerte de dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey es solamente la gota que derrama el vaso de una sociedad cuyas perspectivas parecen cerrarse cada día. Por una parte tenemos un Estado que parece inerme y que, cuando actúa, no siempre lo hace bien; por otro lado, nos amenazan las redes criminales y mafiosas de los cárteles que siguen obteniendo miles de millones de dólares por traficar las muchas toneladas de droga que se consumen año con año en Estados Unidos. En medio del fuego cruzado está la sociedad mexicana, abatida y temerosa.

Aunque el epicentro de la violencia que es Ciudad Juárez (2 mil 635 ejecutados durante 2009 en ese municipio), no permite advertir la gravedad de la situación en otras partes del país, lo cierto es que el fuego cruzado se sigue extendiendo. Policías y militares mexicanos están librando una lucha sin cuartel, heroica en muchos casos. También, desgraciadamente, hay oficiales públicos que trabajan para el narco y que están hasta el cuello de corrupción y podredumbre. Ha habido excesos, violaciones de derechos humanos, torturas. Todo eso se ha documentado y la sociedad debe estar atenta para que no se queden impunes esos abusos.

Pero debemos también proponer medidas que nos hagan mirar más allá de la penosa, dramática situación en la que nos encontramos. Una de ellas acaba de ser solicitada por la Conago al Congreso de la Unión: modificar el artículo 115 constitucional para efecto de “desaparecer” las corporaciones policiacas municipales y avanzar hacia un esquema de policías estatales con 32 mandos a nivel nacional. Se trata de una idea que va en la línea de lo que ha propuesto desde hace tiempo el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna. El punto es interesante precisamente porque la mayor vulnerabilidad (no la única) del Estado mexicano frente a la delincuencia se ha dado en ese primer nivel de gobierno.

Atender los temas locales de inseguridad debe ser una prioridad absoluta, dado que 93% de todos los delitos cometidos en México son de competencia local. Las policías municipales y estatales representan 91% del total de la fuerza disponible en el país, pero su equipamiento y su capacitación son bastante precarios.

Algunos datos ilustran bien la debilidad de los cuerpos policiacos locales: 40% de los policías municipales gana menos de 4 mil pesos al mes, 38% gana entre 4 y 10 mil pesos; solamente 0.7% gana más de 10 mil pesos mensuales. El 55% de ellos tiene una instrucción equivalente o inferior a primaria. El 70% de ellos tiene un nivel inferior a los 10 años de escolaridad (en Estados Unidos los policías tienen, en promedio, dos años de estudios universitarios). La Auditoría Superior de la Federación sostuvo en 2007 que solamente uno de cada cuatro policías locales tuvieron algún tipo de capacitación.

Esa es la realidad que tenemos frente a nosotros. La gran pregunta que le hace la Conago al Congreso de la Unión es si vale la pena caminar hacia un esquema de mayor concentración de responsabilidades y, se supone, de más simple rendición de cuentas (no es lo mismo exigirle a 32 jefes policiacos estatales que a los 2 mil 500 jefes de policía municipal que hoy tenemos en México).

Con independencia de la mejor manera en que se distribuyan las competencias policiacas, también habrá que trabajar en dos asuntos complementarios e igualmente importantes: a) hacer de la profesión policial algo digno, bien reconocido socialmente y con un sueldo adecuado; b) contribuir desde la sociedad civil en el combate a la inseguridad, por medio de un debate público bien fundamentado y, sobre todo, a través de la denuncia permanente cuando seamos víctimas o testigos de un delito. El Estado mexicano no puede solo. La sociedad debe poner de su parte. Lo que está en juego es el país.

www.miguelcarbonell.com twitter: miguelcarbonell

Investigador del IIJ-UNAM

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/47779.html

martes, 16 de marzo de 2010

Fotostática.


No tengo más opción que despedirme de ellos. Así que lo mejor fue explicarles.

Hoy por la mañana el Partido Oficial decretó que todos los clones deberían destruirse. La polémica ardió con un asesinato por el cual no se supo si incriminar al clon o a su dueño. Tras una serie de pesquisas, se descubrió que los clones habían adquirido independencia: vivían vidas propias cuando sus dueños no los urgían a salvar citas duplicadas. Así que volveremos al mundo anterior, de cancelaciones y decisiones.
Mis tres me miran sin entender. El timbre suena. Vienen por ellos; indico que están en la sala. El soldado me mira extrañado y apunta a mi cabeza, mirándome sin entender.

- Ruy Febén.

domingo, 14 de marzo de 2010

Besos.


Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada,
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles,
hay besos enigmáticos, sinceros,
hay besos que se dan sólo las almas,
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia,
cuántas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos,
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos, vibró un beso,
y qué viste después? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


-Gabriela Mistral.

lunes, 8 de marzo de 2010

O’Grimm’s Sleeping Beauty



-Muy buen trabajo dirigido por Nicky Phelan estuvo nominado al Oscar como mejor corto en la categoría de Mejor Cortometraje de Animación en este 2010. Producido por Brown Bag Films, y escrito por Kathleen O'Rourke.

Está muy bueno :D

viernes, 5 de marzo de 2010

"¿Por qué reconocíamos y sentíamos tan hondamente la belleza y la justicia de los buenos propósitos, si la vida hedía a trivialidad y estaba organizada para el triunfo de la mezquinidad y lo vulgar?"

miércoles, 3 de marzo de 2010

Place des Fetes. Oliver Schmitz.

De Paris Je t'aime éste corto es de los que más me ha gustado.
Una búsqueda, y una espera que termina...

domingo, 28 de febrero de 2010

En tus brazos.

Como un mar me presenté ante ti, en parte agua y en parte sal, lo que no se puede desunir es lo que nos habrá de separar.


martes, 23 de febrero de 2010

Historia de María Magdalena al estilo de Wilde.


[Oscar Wilde] habría relatado como nadie la historia de María Magdalena, despeinada y medio desnuda, apenas salida de su largo viaje por la locura, llorando a los pies de Jesús, después de que el Rabí le quitase de la cabeza todas sus penas y el peor de sus demonios: su manía de contar mentiras.

Os contaré una historia que pasó hace tanto tiempo que bien podríamos llamarla... sagrada. Las mujeres no podían participar entonces en los asuntos de los hombres, incluso cuando eran tan libres como María Magdalena. Supongo que habéis oído hablar de ella. Había sido muy desgraciada hasta que el Rabbí Jesús le sacó del cuerpo los demonios que la hacían parecer tan bella. Y desde aquel día permaneció al lado de su Maestro: piadosa y seria, sensata y, seguramente, aburrida como todas las esposas que se olvidan de contar mentiras.

Sólo porque era una mujer no le permitieron estar con los hombres en la Última Cena. Pero no la conocían bien si pensaban que se encerraría en su casa, acobardada y sumisa. ¿Quién de aquellos pescadores iba a preparar la comida? No era lo mismo asar unos pescados en las orillas del lago de Tiberíades o repartir unos panes, que cocinar el cordero pascual con su salsa de hierbas amargas. Y fue precisamente ella, escondida en la cocina, quien preparó la cena. Aquella noche añadió a la salsa unos granos de mostaza, como al Rabbí le gustaba. Y, amparada por las sombras, se asomó disimuladamente a la puerta en el momento en que Jesús bendecía el pan y el vino. Su escondite le permitía ver perfectamente la escena, porque la puerta estaba justo... donde se escondería también Leonardo da Vinci para pintar su cuadro. A María Magdalena se le hizo un nudo en la garganta porque se dio cuenta —ya sabéis que las mujeres tienen un instinto para las tragedias— de que Jesús estaba despidiéndose de los suyos. Y se sintió incluso celosa, porque aquella tarde había salido de casa sin decirle nada a ella ni a su pobre madre.

María Magdalena tampoco pudo entrar en el huerto de Getsemaní, porque las mujeres no debían salir de noche y, menos aún, en una Pascua tan peligrosa y alborotada como aquella. Los conspiradores acechaban en todas las esquinas de Jerusalén. Bueno, digamos que María Magdalena no estuvo en Getsemaní. Pero, mientras los discípulos dormían y el Maestro estaba solo en su dolor, alguien vio una sombra que le secaba el sudor. Ella era así y, en sus años de locura, había aprendido a andar por la oscuridad, huyendo de los que tiran piedras. Jesús hablaba del Cielo, pero ella había aprendido también lo difícil que es salir del Infierno. Luego ya vino lo que todo el mundo sabe. Hizo el camino hasta el Monte de las Calaveras, acompañando a las Marías.

Cuando María Magdalena vio a Jesús en la cruz, tenso, amoratado, en las ansias de la congestión, fue ella quien pidió que le diesen vinagre. Pensó que eso podía aliviarle. Y había allí un cubo, porque los soldados romanos bebían un vino aguado y avinagrado.

El domingo, al acabar la Pascua, al despuntar la primera luz, corrió llorando hasta el sepulcro para enfrentarse sola a la Muerte, para decirle a la reina de las sombras lo que había visto cuando Jesús resucitó a Lázaro. Y, al llegar al huerto donde le habían enterrado vio algo, creyó verlo, lo vio, le vio..., lo suficiente para regresar corriendo, fuera de sí, enloquecida, y contarles una historia descabellada a los apóstoles... ¿Y sabéis qué hizo? ¡Les contó que Jesús había resucitado! Sin duda había vuelto a contar mentiras...
-Mauricio Wiesenthal

domingo, 21 de febrero de 2010

Aquí sí está cabrón.

Esta es una entrevista realizada a un miembro de la Policía Federal y su punto de vista en su trabajo.


Porfirio, de 29 años de edad, es uno de los mil 600 elementos de la Policía Federal enviados a Ciudad Juárez desde hace cuatro meses. Y así define a esta ciudad asolada por la violencia, y el pavor que implica vivir en ella:

“Aquí sí está cabrón. Están bien locos. Bien salvajes. Aquí sí da miedo. Esta es la ciudad más violenta del mundo, me cae. Hay más muertos que en Irak. Una noche nos tocaron 23 ejecutados. Eran como dos cada hora, puros levantados y aventados… Aquí toda la gente tiene temor: se ve, se siente y te lo dicen.

“Hasta uno: cuando andamos francos (en día libre), a mis compañeros les ando texteando (enviando mensajes desde su teléfono móvil) cada media hora, pa’ que sepan dónde ando… Mira, aquí en el 2002 había 155 bandas, ¿sabes cuántas hay ahora? Más de 900, para que te des una idea. ¡Imagínate: se pelean hasta por una puta calle! Está cabrón… No, aquí yo sí rezo: “Chuchito, estoy en tus manos y hágase tu voluntad. Tú sabes si hoy regreso vivo…”

Porfirio es un ex militar que tomó en el Ejército numerosos cursos de adiestramiento, como el impartido por los Gafes (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales). Es miembro de un agrupamiento de 400 policías considerado de élite. Su mejor jefe, dice, ha sido un oficial boina verde, “un cabrón que no se andaba con chingaderas” y que, cuando iban a un operativo peligroso, reunía a la tropa y le decía:

“Yo no pongo dedo (obligar a alguien a participar). No quiero culeros. El que va se la va a rifar conmigo porque quiere… —los azuzaba, y todos iban, dice el policía federal.
Porfirio afirma que él y los suyos son los mejores en la guerra contra el narco (“somos los que más enfrentamientos tenemos, los que menos muertos tenemos y los que más resultados hemos dado”). Por ello han sido enviados a diferentes “frentes de batalla”: Michoacán, Durango, Guerrero, Tamaulipas y Chihuahua.

“Donde está caliente, ahí nos mandan”. Orgulloso, presume que participó en la detención de narcos como Jaime González Durán, El Hummer, capturado en Reynosa, Tamaulipas, en noviembre de 2008.

El Hummer es desertor del Ejército y junto con otros dos ex militares, Arturo Guzmán Decena, El Z1, y Heriberto Lazcano, El Lazca, fundó Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo.


Adrenalina al disparar.

El agente de élite habla, cuenta lo que siente cuando los narcos los emboscan y cae uno de los suyos: “Al que no le da miedo en estas acciones está fuera de sus cinco sentidos… Da coraje, impotencia, rencor. Y odio, porque son cobardes, no le entran de frente, y tú quisieras que dieran la cara y reventarles su madre…

También narra sus emociones al capturar, e incluso matar, a un criminal: “Vas a creer que estoy loco, pero da gusto. La adrenalina hace que no sientas nada a la hora de los balazos. Es como si no fueras tú, pero después da gusto, orgullo, desquite verlo ahí, muerto al cabrón. Y también sientes chido cuando agarras a uno vivo y le das unos chingadazos. Son asesinos seriales, no te olvides. ¿A cuántos habrán quebrado? Por ejemplo, El Hummer, ¿a cuántos mató o mandó a matar?

Porfirio, quien decidió entrar al Ejército para emular a su padre, está orgulloso de pertenecer a la Policía Federal: “Te motiva estar en una corporación chingona, que ya se ha ganado su prestigio. Nosotros sí sentimos el orgullo de la patria”, dice, y, ufano, muestra un video de 3:41 minutos con el himno de la corporación.

Luego pone otro video, de 6:51 minutos, tomado con un teléfono móvil desde la parte trasera de una camioneta policial durante un operativo (“vas a 170 kilómetros por hora y piensas: ‘Voy a llegar al lugar, pero no sé cómo voy a salir’”). Ahí se ve cómo persiguen a unos maleantes, los someten, les quitan sus armas, los golpean hasta que sangran los rostros y los interrogan.

Percibe asombro y se justifica: “¿Por qué si ellos no tienen piedad, nosotros sí vamos a tenerla?

—¿Y cuando está en combate, qué siente?

—Primero es la pura adrenalina y el miedo. Luego, vas a creer otra vez que estoy loco, pero te emocionas y disparas y disparas. Es como si no fueras tú. No mides el riesgo. Luego como que regresas a tus cinco sentidos, y dices: ‘No mames, cómo le brinqué tan cabrón, me pudieron matar’. Pero lo que yo siento es que quiero que se los cargue su pinche madre, porque esto es una guerra. Sí, es una guerra…

—¿Y la muerte?

—Mira, aquí estás jugando con la muerte a diario y lo que te rescata es entregarte a tu chamba, entender que alguien tiene que hacer el trabajo sucio, y ése eres tú…

—¿Van ganando la guerra o la van perdiendo? —se le pregunta y responde enfático.

—Yo creo que sí la vamos ganando… ¿Y sabes por qué? Porque la empezamos, y eso ya va de gane… El Presidente, no sé si sea bueno o malo, pero ha sabido enfrentar la delincuencia… Lo único que falta es que la inteligencia chambee más…

—¿Cómo se mide eso?

—Si hay tantos muertos, secuestros y levantones es porque les estamos pegando. Es una venganza de ellos…

Un policía federal en Ciudad Juárez, donde juega con la muerte a diario, y sus emociones al estar en guerra contra el narco.

Juan Pablo Becerra-Acosta [Milenio]

Al pie desde su niño.



El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.

Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.

Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.

Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuero duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.

Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.

Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.


-Pablo Neruda.

jueves, 18 de febrero de 2010

La doctrina del shock.

Con al gira de documentales que presenta Ambulante viene "La doctrina del shock", para todos aquellos que no han podido verlo aquí se los dejo.


"La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre».


Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.

Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.

En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock."




La doctrina del shock consiste en crear panico entre una persona o poblacion para poder manipularla y someterla de forma voluntaria a algun tipo de imposesion. Eso es lo que normalmente hacen los gobiernos para someter a su gente a reformas impopulares que son en beneficio de un pequeño grupo y en perjucio de una poblacion entera.

Me volé la sinopsis de aquí.

"Information is shock resistence, Arm yourself".


viernes, 12 de febrero de 2010

La gente que me gusta.


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

-Mario Benedetti.